Dos personas, una maleta ya hecha y la valentía de dejar de luchar contra lo que ya saben.
En una habitación vacía, frente a frente, ella y él (~30 años) intentan cerrar un ciclo. Lo que comienza como un reparto de objetos se transforma en un viaje íntimo al orgullo, el miedo y la honestidad. Sin artificios: solo una mesa, dos sillas, una maleta y un diálogo que no perdona.
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